Llega un momento en la vida en que todos echamos la vista atrás. Un día en que nos damos cuenta del curso que han tomado las cosas. Ese día había llegado para él.
Por fín se dio cuenta de que ella solo era suya en su mundo onírico. Se sorprendió a si mismo soñando con un futuro común que nunca ocurriría. Escucho dentro de él los lamentos por no poseerla. Se dio cuenta de que el mundo no es como lo imaginamos, si no que es lo que nosotros logramos de él. Pero aquel mundo era distinto. El cielo rezumaba luz, las aguas eran siempre cristalinas. En la lejanía podía divisar las montañas del norte que, como en uno de nuestros sueños, se unían con el cielo por una perpetua niebla que cubría la cumbre. Los árboles se erguían orgullosos luchando por tocar el azul de un cielo impoluto. Ese era el verdadero sueño, pero nunca lo vio. Vivía atrapado en su sueño. Los momentos de silencio los aprovechaba para escapar junto a ella pensando que si en un momento dado hubiera hecho algo diferente su vida ahora sería un camino de rosas. Pero no se dio cuenta que ese camino tenía espinas. Las espinas que ella siempre hubiera atravesado en su camino, las espinas que lamentablemente él nunca vio. Su sueño se tornó pesadilla, una pesadilla que no le dejaba vislumbrar la realidad de su vida. Aquellas montañas quedaban ya lejanas. Los árboles antes orgullosos yacían en el suelo exhalando sus últimos suspiros. Las aguas siempre cristalinas ahora eran un torrente de barro y restos de aquel bosque antes orgulloso. La luz del sol solo era ya visible a través de una capa de niebla que antes cubría las cimas de las montañas y ahora había bajado para entristecer más la visión de su realidad. Tan ciego estaba que a pesar de los estragos provocados por ella en su sueño, todavía se consolaba diciendo que para que quería ver el sol si los rayos mas bonitos son los que se reflejan en la luna. Aquel mundo al cual se había agarrado en sus peores momentos se había venido abajo solo con la presencia de ella, y el no se daba cuenta. Creía huir y solo lograba acercarse un poco mas. Estaba perdiendo toda la belleza de un mundo construido con las lágrimas, las risas y las experiencias de varios años en tan solo unos pocos mes...
jueves, 29 de noviembre de 2007
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